domingo, 24 de julio de 2011

La Hansen.

El humo de los cigarrillos americanos obtenidos de contrabando, la penumbra por la poca luz de las lámparas por la escasez eléctrica de la ciudad luz a causa de la guerra, no empañan la voz que seduce por igual a soldados alemanes y ciudadanos parisinos. Ella canta como un ángel rubio. Los bucles caen con gracia sobre su rostro blanco en el que resaltan sus ojazos azules y la boquita pintada de rojo. Figura esbelta, perfecta, piensan los hombres embelezados que la escuchan olvidando por un instante mágico que afuera hay una guerra. Ella es mágica, al lograr que los parisinos invadidos por el Tercer Reich de Hitler, olviden su condición de subordinados y cada noche concurran al cabaret de Bd de Montparnasse para escucharla cantar. La llaman: La Hansen.

Lili Hansen, llegó de Alemania del brazo de un oficial del régimen enamorado hasta la médula. Dicen que ella no siente lo mismo por él, pero la posibilidad de pasear por las calles de París, convence a cualquier mujer que se sienta con todo el glamour para hacer hablar al empedrado de la ciudad con más glamour de toda Europa. En París no caen bombas, nadie se anima a bombardear la ciudad que un día cruzarán por el Arco del Triunfo. Sería un pecado que los aliados no cometerán. Pero sí, hay resistencia. Hombres y mujeres que aman Francia y jamás dejarán de luchar contra el maldito invasor. Algunos de ellos se confunden entre la gente, en el cabaret, igual que cualquier ciudadano sometido y jugado a su suerte.

Es la suerte de Pierre la que está echada. No puede creer que esa mujer que canta todas las noches lo vuelva loco de pasión. Es mi enemiga, se retuerce en su pensamiento, debería odiarla. Un rebelde, piensa la Hansen, un maldito rebelde que me ha enamorado. No hay vuelta que darle: se vieron, se encontraron y se aman sin fronteras. No hay guerra entre ellos, o sí la hay, la única que debería haber, la de los cuerpos que se entrelazan con dolor en el pecho por el amor que sienten el uno por el otro. Ellos saben que París no arderá mientras estén juntos, pero no pueden saber hasta cuando aunque se juren amor eterno. La Hansen, seguirá cantando todas las noches bajo la mirada vigilante del oficial alemán que hasta allí la llevó. Él seguirá luchando por la liberación de su patria. Mientras, no dejarán de buscar la manera de verse a escondidas.

Lo sabe. No hay nada que no pueda saber la inteligencia alemana. Nos llevará a otros miembros de la Resistencia, dice el oficial engañado por la Hansen. Será un duro golpe el que daremos, eso sí, a ese tal, Pierre, lo quiero vivo para matarlo delante de ella. Me va a pagar este engaño con lo que más quiere. Luego la deportaré a que se pudra en una cárcel de Berlín. Meterse con un desgraciado francés y además enemigo del Reich, es lo más estúpido que puede haber hecho en esta guerra. La voy a destruir.

Él también lo sabe. Sabe que el alemán no es un pacato y no se dejará engañar tan fácil por ella. Lo planea, le pondrá una trampa y lo matará junto a sus oficiales subordinados. Es la oportunidad de hacer su trabajo por Francia, el que se ha encomendado a si mismo cuando se unió a la Resistencia. La Hansen, está en el medio de los dos sin sospechar los planes de cada uno. Ella está enamorada, qué más da si lo único importante en estos tiempos de guerra es tener la suerte de amar intensamente y ser correspondida. Esta noche canta como nunca, presintiendo el destino, que será la última vez que lo haga en esa París convulsionada, porque las noticias que llegan dicen que los aliados desembarcaron en Normandía. La Hansen teme por su amado, sabe que se irá a luchar al lado de ellos para liberar París y lo perderá y teme también que el oficial alemán huya de la ciudad llevándosela con él. Entonces toma la única decisión que se le ocurre: unirse a la Resistencia. Estás loca, conmigo no puedes ir, no arriesgaré tu vida por mi lucha, tú eres alemana. Yo soy lo que tú eres, Pierre, porque mi amor por ti está por encima de todo. Pero para Pierre, matar al oficial alemán a través de ella es lo que está por encima de todo. Primero, amarse por última vez, y mañana liquidar al enemigo.

El frío del caño de una pistola en su sien, lo despierta de repente. Pierre intenta tomar su arma pero se da cuenta de que está en manos de su amada; empuñada con enorme decisión. El amor a veces es el peor enemigo en una situación de guerra. Ella presiente que la han seguido hasta tenderle una trampa y siente culpa por lo que esto desencadenará: la muerte de Pierre y la posible caída de otros miembros de la Resistencia. Venderá cara su derrota. Será ella quien mate a su amado, Pierre. El hombre que además es el enemigo de su patria. Lo hará antes de que los oficiales alemanes lleguen y no hay tiempo que perder porque con esto logrará el perdón del oficial alemán al que ha engañado. Es lo que cree.

El intenso taconeo de las botas de los soldados que suben las escaleras y, luego corren por el pasillo que lleva hasta el nido de tanto amor vivido, es cada vez más cercano. Están a la puerta. La tiran abajo y el primero que entra en la habitación es el oficial alemán que muere de amor y odio a la vez por la Hansen, pero que esta vez no le perdonará su affaire con este maldito francés. Ella dispara el arma, una, dos, tres veces con furia y un inmenso dolor en el alma a la vez.

¿No acertó ninguno de los tres disparos, abuela? Es que jamás había usado un arma; bueno, en realidad con el primero le di a la gorra del oficial, el segundo disparo le dio de lleno a la única lámpara encendida, y por eso quedamos a oscuras, y el tercero, no sé, pero se escuchó el terrible maullido de un gato. ¿Y qué pasó luego? Con la confusión en la oscuridad, Pierre y yo huimos casi desnudos pero por suerte otros miembros de la Resistencia que estaban alertados de la situación nos protegieron. Él, después de unos días, marchó a luchar por la liberación de París y a mi me consiguieron un pase para salir de Europa. Me instalé en Argentina y allí rehice mi vida. ¿Entonces, nunca supo qué pasó con Pierre y el oficial alemán? Sí, lo supe, cuatro años después de terminada la guerra volví a París a buscar a Pierre con la esperanza de que estuviera vivo. ¿Y lo encontró? Sí, y me di cuenta de lo absurda que a veces es la vida… Y la guerra.

La Hansen se llama el restaurante de comida típica alemana en el Bd du Montparnasse. Lili se acerca expectante y emocionada a la vez. Desde adentro se escucha la melodiosa voz de una mujer que canta: “Lili Marlene”, la misma canción que ella cantaba durante la ocupación. Casi con su misma voz, la música sale de una fonola. El humo de los cigarrillos americanos que ahora se consiguen en todos lados y, la luz blanca e intensa que ilumina el lugar le dan otro clima al que ella recordaba. El aroma delicioso a chucrut invade el aire y los ruidosos comensales colman las mesas. Lili, desde la puerta del local, lo ve. Pierre atiende la caja. Una sensación de alegría inmensa la invade, está a punto de gritarle: Pierre, Pierre, soy yo, La Hansen, he vuelto y ya jamás me ir… También lo ve, al ex oficial alemán, atendiendo la barra.

martes, 5 de julio de 2011

Babilonia.

El folleto le resultó tentador. No dudó en acercarse hasta la agencia de turismo que lo distribuye: CRUCERO DE ENSUEÑO A BORDO DE UN JARDÍN FLOTANTE. Un título vendedor acompañado por la foto de un enorme barco sobre un mar increíblemente azul y transparente. Cecilia, sentada frente a la agente de viajes, está plenamente decidida a disfrutar por primera vez de su viudez que ya lleva casi cinco años de un luto, a esta altura, insoportablemente fiel.

Sabe que sus amigas, todas casadas y con hijos grandes, le van a reprochar que a su edad se embarque sola a navegar por el Mediterráneo como si fuera a buscar un hombre desconocido para reemplazar la memoria de su compañero de siempre. Porque seguramente es lo que le dirán, enojadas, cuando se enteren. Pero Cecilia piensa: Ya tengo 55 años, no estoy nada mal, mis hijos hacen su vida y además fui la mujer más fiel del mundo; tengo derecho a darme este gusto, ¿no es cierto?

¿Cómo dijo? Se sorprende la agente de viajes.

No, nada, pensaba en voz alta… A propósito, ¿cómo me dijo que se llama el barco?

Babilonia, es una nave increíble, una verdadera ciudad flotante a todo lujo además de llevar a bordo cientos de plantas exóticas; es un verdadero paraíso, le va a encantar se lo aseguro.


¿Qué? Por favor, Cecilia, qué vas a hacer sola en un crucero y tan lejos, vos sabés como son esos lugares, ahí van hombres a buscar mujeres como vos, solas y desprotegidas para satisfacer sus deseos más...

¿Más qué? La interrumpe Cecilia… Por favor soy una mujer grande, llena de vida, me he pasado el tiempo...

Siendo una mujer decente…

¿Acaso voy a dejar de serlo por eso?

Espero que no, pero en un lugar así nunca se sabe…. Dale, venite con nosotras a Punta del Este, allí este año van a estar todas las chicas…

Si, ya sé, todas con sus maridos e hijos y yo sola como siempre, como todos los años en el mismo lugar, no, esta vez quiero cambiar.


Llenó dos valijas con su mejor ropa de noche, de tarde, mallas, algún bikini atractivo y hasta lo que seguro no iba a usar. Volar a Europa y embarcar en Atenas es alucinante, soñado. La embarcación, imponente, de un lujo asiático, se dice Cecilia a si misma sin poder salir de su asombro. Un camarero la acompaña hasta su camarote en el cual desde un ojo de buey puede ver mitad el agua y mitad el horizonte, los camarotes con mejor vista son los más caros, pero este está bien, mejor dicho, ¡está bárbaro! Grita loca de contenta.

Vestirse para la cena, salir a cubierta en una noche estrellada en alta mar y en pleno Mediterráneo, caminar entre gente de todo el mundo hacia un salón increíble lleno de manjares sabrosísimos. Elegir una mesa y sentarse a ella compartiendo el lugar con gente de lo más variada es todo lo que ella necesita. Y allí está, rodeada de plantas exóticas que despiden un aroma que excita. Le hablan en italiano, francés, inglés, lo que sea, ella con su inglés básico se entiende con todos o por lo menos lo que tiene que hacerse entender.

Observa a cada una de las personas con mucha curiosidad y le resulta bastante divertido. Comparte la mesa con un árabe rodeado de un harem de bellas jóvenes que lo acarician y le dan de comer en la boca; seguramente el hombre es un magnate del petróleo se imagina. O aquella mesa de tres parejas cuarentonas que no paran de reírse además de comer y tomar champagne como si se fuera a acabar el mundo, mañana. Más allá, esos jóvenes que sentados solos a una mesa, tratan de conquistar a un grupo de niñas muy bonitas que viajan solas seguramente para festejar su mayoría de edad. Claro que no faltan esos cincuentones con sus anillos de oro y brillantes, el cabello teñido, que no le quitan los ojos de encima a toda jovencita apetecible que por allí anduviese. Estoy salvada. Piensa Cecilia.

Qué especie variada es el ser humano. La voz a su lado es en un español forzado.

¿Perdón?

No pretendo molestarla pero creo que me entretenía haciendo lo mismo que usted.

¡Ah! Sí, bueno… Usted tiene razón, la gente con sus colores y sus distintos idiomas se convierten en animales atractivos para mi.

¿Viaja sola?

Las recomendaciones de su amiga la asaltan y tiene un momento de incertidumbre, aunque, ella está bastante lejos. Observa al hombre con atención. Digamos que unos 60 años bien llevados, egipcio, atractivo.

Hablo algo de español porque viví unos años en Barcelona, por negocios y... No está mal, agradable, interesante… Viajar en un crucero como este es algo que me satisface y se conoce gente… Ojos negros penetrantes, enigmáticos… Además de tener la oportunidad de estar sentado al lado de una mujer tan hermosa…


Se encontraron al otro día en la piscina, almorzaron juntos, caminaron por el shopping del barco y tomaron tragos variados. Cenaron con champagne que llenó de burbujitas los ojos de Cecilia sintiéndose en la gloria pero con un poquito de culpa. Cuando regresaba a su camarote, ya tarde, acompañada por él, pensaba en todo lo que estaba disfrutando ese día y noche tan agradables y de lo equivocada que estaba su querida amiga, cuando de pronto se toparon con una pareja que fornicaban parados y apoyados sobre la baranda de cubierta. Abrió la boca por el asombro, se ruborizó, se tapó los ojos y no se atrevió a mirar a su acompañante que ni se inmutó. Se despidió del hombre, se metió en la cama y le costó dormirse, no por lo que había visto sino por los terribles jadeos de placer de una pareja que le llegaban del camarote contiguo.


La mañana siguiente amaneció a pleno sol. El agua de la piscina parecía estar divina. ¡Está helada! Se sobresaltó cuando la salpicaron a propósito.

Vamos, Cecilia, disfruta de este maravilloso día… El egipcio frente a ella le hace sentir un poco de pudor por lo de la noche anterior.

No te preocupes por lo que viste anoche, eso fue sólo el comienzo.

¿El comienzo de qué?

El comienzo de lo que se va a convertir este barco de aquí en más…

¿En qué se va a convertir? No entiendo…

En una gran orgía. Le dice el hombre muy seguro de si mismo.

¡Dios mío, mi amiga tenia razón! ¿Y vos cómo lo sabés?

Porque hice este viaje varias veces.

¡Varias veces! Entonces te gusta todo esto, lo disfrutás.

No los anteriores, pero este si porque es el último, y si tú me ayudas un poquito....

Cecilia tomó de un manotazo su toalla y salió corriendo, indignada, hacia su camarote encerrándose todo el día sin ni siquiera atreverse a mirar el medio horizonte desde el ojo de buey. Llegó la noche y el hambre le torturó el estómago. Mi Dios, lo único que me falta es morirme de hambre y miedo. No vine para que ese maniático me obligue a estar encerrada. Tomando coraje se maquilló para matar. No te tengo miedo, no, no. ¿Sabés? Para mi sos una momia que no asusta a nadie…


Se sentó a una mesa donde quedaba un solo lugar, asegurándose de esa manera que el egipcio no estuviera cerca. El hombre no apareció en toda la cena. No fue una cena normal. El árabe y su harem hacían toda clase de obscenidades con las cremas, salsas y frutas que tenían a su alcance. Los maduros teñidos, exhibiendo su dinero eran acosados por las jóvenes cazafortunas. Los jóvenes solos ya no estaban solos sino que eran asaltados por las niñas solas que se hicieron mayores de golpe. Sobre el escenario en el que todas las noches tocaba una orquesta, una mujer se desnudaba mientras algunos hombres la alentaban acariciándole las piernas.

¡No puedo creer esto! Dijo Cecilia en voz alta como si alguien se fuera a interesar por su preocupación. Todo era un verdadero relajo para ella. Salió del comedor entre gritos y risas de placer de los comensales y corrió a cubierta en donde, iluminadas por la luna, decenas de parejas hacían el amor sin ningún prejuicio.

Ceci, tranquilizate. Se dijo a si misma casi con desesperación. Tu amiga te lo advirtió…Mientras corría por la cubierta se le ocurrió que no estaría mal hacerlo con el egipcio, después de todo hacía tanto tiempo que... ¡Cecilia qué estás pensando! ¡Debe ser que la comida es afrodisíaca! Se metió en su camarote y se acostó vestida. Un sudor frío le corrió por todo el cuerpo. Tuvo deseos. Como hacía mucho no tenía.


La despertó una explosión. Todo el barco tembló. Escuchó gritos desgarradores y salió a cubierta para encontrarse con un panorama dantesco. La popa del barco estaba envuelta en llamas. Hombres y mujeres corrían desesperados de un lado para otro chocándose entre si, algunos semidesnudos, otros directamente desnudos mientras gritaban en diferentes idiomas completamente inexistentes. A los que hasta ayer hablaban inglés, francés, alemán, árabe o lo que sea, hoy, de sus bocas le salían sonidos rarísimos que ni ellos mismos podían entender. Cecilia preguntaba a los gritos que había pasado, pero su español era chino y su inglés arameo para todos los que la escucharan. Era un verdadero caos, nadie prestaba ayuda porque nadie podía pedir ayuda. El Babilonia se hundiría en cuestión de minutos.

Sintió terror, era el fin del mundo ¡Maldito, Babilonia, voy a morir acá! Gritó desesperada. Sintió unas manos fuertes que la tomaban colocándole un salvavidas naranja. El egipcio que ya tenía el suyo puesto la levantó como una pluma y la arrojó al vacío desde cubierta. Cecilia fue un solo grito hasta que se hundió en el Mediterráneo. Cuando salió a flote impulsada por el salvavidas, comenzó a respirar agitadamente, abrió los ojos y vio a su salvador que le gritaba que nadara rápido para alejarse del barco lo más pronto posible. Desde una distancia considerable vieron clavarse de punta en el mar a esa inmensa ciudad flotante. Solo ellos dos, ni un sobreviviente más. El egipcio apretó contra su cuerpo a Cecilia que temblaba excitadísima, llorando a la vez. Le besó el cuello, las mejillas, los ojos, la boca una y otra vez. Con pasión, metió sus manos dentro del vestido desgarrando su ropa interior y le hizo sentir toda su anatomía, allí en el medio del mar, flotando con sus salvavidas naranja. Se entregó a él sorprendida de si misma, sintió lo que nunca había sentido, fue el momento más glorioso de su vida. Despreció sus 55 años anteriores. Se apiadó de la vida de su amiga.

A pesar de que no me ayudaste lo hice bastante bien. El hombre, envuelto en una frazada y sentado con ella en la cubierta del carguero que los rescató, le habla casi en susurros.

¿Cómo que no te ayudé? Maldito engreído, quién te crees que sos…

No me refería a eso, sino al barco. Lo tuve que volar solo.

¿Qué? ¿Volaste el barco? ¿Lo volaste con una bomba? Ay, Dios mío, decime que estoy soñando que me voy a despertar y...

Te dije que era el último viaje del Babilonia, te lo dije, yo venia preparando esto desde hace tiempo, tenía que terminar con tanta lujuria… Ese es mi trabajo.

Cecilia se toma la cara con las manos y se queda mirando al hombre, que seguía hablando sin parar, mientras se preguntaba: ¿Quién es este hombre? ¿Se cree Dios? ¿Quién es este hombre que me hizo el amor como nadie? ¿Quién es, por Dios? Sintió pánico y una placentera excitación a la vez.


Te lo dije, Ceci, una y mil veces te lo dije, yo lo sabía, no me quisiste escuchar…

Por favor, el barco se hundió y eso sí que no lo sabías… Le dice indignada a su amiga.

Fue por las orgías, yo lo sé. Ves, hubieras venido a Punta del Este con nosotras y...

Y lo mismo de siempre, sí, lo mismo de siempre. Se lamentó.

Pasó el tiempo entre reuniones en la casa de su amiga, shoppings, películas románticas, planes para el próximo verano en Punta del Este con su séquito de amigas, hasta que un día, una carta vía aérea llena de sellos se deslizó por debajo de su puerta llamándole la atención. Una carta en esta época, qué raro. La abrió intrigada.

Estimada, Cecilia:

No quiero hacerlo solo esta vez. Quiero que me acompañes en esta misión. Te necesito. El crucero sale de Saint Thomas, en el Caribe, en una semana. Son esos de solos y solas, así que no tengo que explicarte nada. Te espero.

Dejó la carta, se dirigió hacia su habitación, abrió el placard, recorrió con la mirada las prendas colgadas y dijo en voz alta: Sí, un bikini de lo más pequeño y un vestido elegante para la cena. Esta vez es todo lo que necesito.

domingo, 19 de junio de 2011

Feliz día, papá.

Hoy quisiera estar en el cielo con vos.

martes, 7 de junio de 2011

Así es y será.

A veces quisiera vivir cien años.

Otras morirme mañana.

Depende de los momentos.

De las tristezas y las alegrías.


Sé que nada es eterno.

Ni siquiera la muerte.

No puedo imaginarlo así.

Piénsalo.

Cómo es un sueño eterno.

Un estado de inconsciencia siempre.

Sin sentir absolutamente nada.

No existe eso.


Por eso creo en otras vidas.

En mi relación con la gente.

Que viene de antes.

Tú por ejemplo.

Sé que en otra vida nos conocimos.

Un día nos cruzamos.

Y sólo nos miramos.

Éramos niños.

O ancianos quizás.


Hoy nos volvimos a encontrar

El destino quiso que así sea.

Porque Él nos va preparando.

Para que nosotros.

Los humanos.

Aprendamos a llevarnos mejor.


Y dentro de mil años.

Cuando nos volvamos a cruzar.

Estoy seguro de algo.

Vamos a hacer.

Lo que planeó para nosotros.


El amor.

sábado, 28 de mayo de 2011

Señorita, Kim.

He pensado tanto en usted que a veces me sorprendo de mi mismo y me hago mil preguntas incoherentes, ¿por qué razón? E intento contestarme de la misma manera que si usted me hiciera esas preguntas: sin una respuesta coherente.

Su imagen me ha perseguido en las noches cuando mis sueños me invaden y durante el día al observar cada rostro de mujer que se cruza en mi camino. Un camino que ya no tiene retorno. Llegaré hasta donde me he propuesto y ese lugar está cada vez más cerca. Nada impedirá que cumpla con la promesa que me he hecho estas últimas semanas en las que por usted, mi mente y mi corazón se han sentido torturados. Le aseguro que no es una decisión fácil de tomar porque no soy una persona con arrebatos desmedidos.

Kim, mi amada y bien ponderada, Kim. Debo confesarle a través de estas palabras, que usted es lo mejor que me pasó en la vida; hasta ahora. Esta vida que ha sido tan dura conmigo en los últimos veinticinco años. Mi vida que no lo fue tal porque vivir atormentado no es lo que Dios nos tiene preparado para cuando llegamos a este mundo. Los sinsabores son producto de nuestra intolerancia y ambición. Usted, Kim, ha sido mi ambición y eso fue desmedido de mi parte. No tengo perdón, por eso merezco mi desdicha que al fin terminará.

He navegado lagos y transitado valles verdes con usted a mi lado. La he besado en cada rincón apenas iluminado por débiles farolas. Le he dado de comer en la boca como si yo fuera un ave criando a sus pichones. La he visto desnudarse ante mi con la sensualidad que la ha caracterizado al compás de esa música que estremece todos mis sentidos. La amé con la pasión que usted me pedía porque su pasión fue más fuerte y decidida que la mía. Soy un hombre afortunado por tanto amor recibido y, sabe usted Kim, mejor que nadie, que yo le he correspondido de la misma manera.

Mi loco amor tiene un precio: el sufrimiento, la incertidumbre, el dolor en el pecho que debí soportar estoicamente día a día. Usted es la culpable de todas mis desgracias. Sí, usted, mujer que me ha dado tanto amor y me ha hecho tanto mal. Por eso, hoy, toqué fondo y lo mejor es un cambio rotundo en mi atormentada vida. Lo conveniente es el fin. Que al fin es lo que usted espera de mi. Debo terminar con su existencia porque esta situación no la soporto más.

Esta noche de luna, esa luna que tantas veces nos bañó con su luz a través de la ventana de nuestro nido de amor, bendiciéndonos como lo hizo y hace con todos los enamorados a través de los siglos; esta noche como le digo, será la última. Llegaré a mi casa, iré derechito a mi cuarto, abriré la puerta, clavaré mi vista en la pared que está al lado de mi cama, la misma cama en la que nos amamos una y otra vez y, quitaré el poster con su imagen de un tremendo manotazo para colgar en su lugar el de Angelina. Perdóneme usted, pero me encanta esa mujer, qué quiere que le diga, creo que ya la amo como un loco de atar. Le estoy diciendo la pura verdad, a usted nunca la engañé y menos lo voy a hacer ahora.

Mi querida, Kim, espero que tenga pronto la misma suerte que yo tengo en este momento y pueda colgar en la pared de su habitación, la foto de alguien que la haga feliz, como seguramente a mi me pasará en mis próximas noches con la bella Angelina.

Su ex amado solitario.

lunes, 23 de mayo de 2011

SERGI EL JUSTICIERO DEL UNIVERSO INMENSO.

Fue una explosión muy grande la que aconteció. Los habitantes del Planeta DÓMUN se sorprendieron y asustaron tanto que no tuvieron tiempo de reaccionar. El grito de terror llegó como un mazazo al corazón de SERGI dejándolo sin aliento. La Princesa LLUVIA, más hermosa que el rocío de la mañana, Soberana de todos los Soles Interestelares, había desaparecido.

Fue secuestrada, le comunicó uno de sus fieles. SERGI, escuchó con atención todo lo que le decían sobre el hecho. Furioso lo supo. El más maligno de los malignos, el más temible de los seres del espacio exterior era el culpable de que LLUVIA, su amada Princesa, ya no estuviera con él. O-RROR-OSO, el malo de todos los malos no tuvo piedad y después de producir una explosión que se vio desde millones de kilómetros con el fin de distraer, se llevó a la Princesa al lugar más horrible de toda la galaxia: LA ESTRELLA NEGRA, el asteroide en donde nunca brilla el sol. Terrible destino para LLUVIA, terrible dolor en el alma para SERGI.

Iré por ella, madre, le dice SERGI a la Princesa de todos los Cielos Azules del Universo: su mamá LIDIA. Con mi espada láser que siempre está lista para defender el bien, lucharé contra todos los malignos que se interpongan en mi camino y la traeré de regreso a DÓMUN, lo juro por la nobleza de mi padre, el Supremo de todos los Supremos Galácticos.

SERGI, amado hijo, temo por ti. Nadie sabe dónde se esconde LA ESTRELLA NEGRA, no tiene luz para que se pueda ver en el cielo estrellado. No la encontrarás fácilmente.

SERGI, listo para partir con la sola compañía de su fiel y amado perro, DOGX1, abraza a su preocupada madre prometiéndole que volverá. Ella cuelga en el cuello de su hijo, la Medalla de la Justicia Justa, el elemento que la mantendrá conectada siempre con SERGI. Hijo mío, esta medalla te protegerá de todos los males del Universo, pero recuerda que nunca debes tener un instante de distracción porque puede ser fatal para ti. Y también recuerda que cuando te encuentres perdido, tomas la medalla que en ti dejo y piensa en mi. Yo te guiaré siempre.

La nave de nuestro héroe llamada por él mismo: SUPERNOVA V LOZ, en pocos segundos ya está a millones de kilómetros de DÓMUN. Para SERGI, encontrar LA ESTRELLA NEGRA es cómo divisar una aguja en un pajar. Algo casi imposible. Pero él no pierde las esperanzas, viaja por todos los planetas y asteroides que existen preguntando, indagando. Cruza colas de cometas, esquiva meteoritos, descubre nuevos planetas. Pero nadie, absolutamente nadie, sabe nada de ese lugar. Pronto, siente que LLUVIA se evaporó en el espacio, como si hubiera entrado a un agujero negro. A SERGI que es el más valiente de los valientes, le da terror pensar eso pero también le da más valor para seguir adelante; lo acompaña la fuerza de sus antecesores porque él es hijo de LIDIA y del Máximo Supremo.

Qué pequeño es ese Asteroide, le dice a DOGX1, me acercaré a él.SERGI, detiene su poderosa nave encima del planetita más pequeño que ha visto jamás y en donde sólo vive una persona.Oye, amigo, ¿qué haces aquí solo, cómo se llama este lugar? El hombre, pescando en un pequeño lago y tomando agua de coco, le dice: +SOLO Q1.

¿Cómo? No entiendo lo que dices.

Digo que ese es el nombre de este planeta y yo me llamo ROBINSON 2. Estoy aquí porque a este lugar fui desterrado…

¿Por qué te han desterrado?¿Qué has hecho de malo y dónde?

He abierto la ventana para ver el sol, esa es mi culpa…

Pero ¿cómo te van a condenar por eso? No tiene sentido, amigo…

Sí tiene si tú vives en LA ESTRELLA NEGRA…

¿Eres de LA ESTRELLA NEGRA?¿Vivías allí? Esto es un milagro…Dice SERGI con enorme alegría abrazando a su perro y besando la Medalla de la Justicia Justa que le diera su madre.

Oye amigo del espacio, ¿cómo puedes ponerte contento por eso? Gracias a todos los cielos interestelares estoy aquí con mi caña de pescar y mi palmera. Soy el ser más feliz de todo el Universo por no estar más en ese horripilante lugar. ¡Y veo el sol todos los días!

SERGI, no sabe cómo hacer callar a ROBINSON 2 desde que salieron de +SOLO Q1.

Dobla aquí, no, no, dobla a la izquierda, no, ve de trente. Frena, frena, vuelve mil kilómetros… Noooo, te pasaste, regresa… Ahora para allá…Haz lo que te digo y…

¡¡Basta!! ROBINSON 2 me estás volviendo loco y creo que no tienes idea de dónde está LA ESTRELLA NEGRA…

De pronto, DOGX1 ladra alertando a SERGI de algo.

¿Eso qué es?

¿Qué cosa SERGI?

Esa bola negra en medio de la nada… Más fea que la sopa de lagarto del desierto de la LunaArenosa que gira sobre DÓMUS.

Llegamos, SERGI, ves que yo sabía cómo hacerlo…

SERGI estuvo a punto de decirle algo feo a ROBINSON 2 pero prefirió callar, LA ESTRELLA NEGRA estaba frente a ellos y eso era fantástico. Ahora había que ver cómo entrar allí.

Madre, enséñame el camino, murmura SERGI apretando en su mano la Medalla de la JusticiaJusta. Cierra los ojos concentrándose y escucha claramente la hermosa y esperada voz de su madre: Hijo mío, sol de mi sol, veo LA ESTRELLA NEGRA a través de ti, ve al sur de ella y encontrarás un agujero tenebroso, por allí debes entrar, pero cuídate por favor, mil peligros te acecharán en ese lugar infernal.

Entra entonces con su nave. El lugar es un espanto, viaja soportando el terror de ROBINSON 2 que no para de temblar y de suplicarle que lo regrese a su pequeño asteroide. SERGI le promete que estando con él nada le pasará. Es un túnel largo en el que las paredes parecen cerrarse para triturar la nave. Seres más feos que levantarse de madrugada se lanzan a la nave para detenerla, pero SERGI que es un experto piloto los esquiva. Encuentra un páramo para aterrizar. EL JUSTICIERO DEL UNIVERSO INMENSO desciende con su espada láser pronta y su fiel perro listo. Le ordena a ROBINSON 2 que no abandone la nave. El pobre se queda muerto de miedo.

Cien, mil, miles de robots negros como la noche sin luna se abalanzan sobre nuestro pequeño gran héroe para liquidarlo, pero SERGI es un experto con su espada y los va dejando fuera de combate, avanzando. Después de horas de lucha, las fuerzas parecen abandonarlo, aprieta con su mano la Medalla e invoca a su madre. De repente, un escudo invisible se forma alrededor de él y de DOGX1; es tan potente que los robots no pueden penetrar y SERGI sigue hasta encontrar una celda espantosa. ¡LLUVIA! Grita, ¡LLUVIA! Todos los robots malignos miran hacia arriba temerosos esperando el agua que caerá y que seguramente les oxidará los tornillos que los articulan. ¡SERGI! Grita LLUVIA del otro lado de la celda maldita. Él, con su láser rápidamente destruye los barrotes y rescata a la Princesa más hermosa que el rocío de la mañana. La toma en sus brazos y aprovechando que los robots huyeron de pánico creyendo que iba a llover, intenta regresar a su nave.

¡O-RROR-OSO! Sí, el mismo abominable ser y que además es enorme, se interpone en su camino; furioso como un jabalí de la selva del planeta verde impenetrable al que le han pinchado la cola con un alfiler. ¡Te destrozaré SERGI! ¡LLUVIA es mía y no te la llevarás nunca de aquí!La espada láser más grande que nuestro héroe ha visto, brilla como un fuego en la mano derecha del malísimo. Con ella lo atravesará para robarle a su amada Princesa de todos los soles. SERGI La defenderá con su vida. Ahora los dos, el bueno y el malo, están frente a frente ¿Quién triunfará esta vez?

La lucha es desigual, el más malísimo de todos los malísimos con su espada enorme se va imponiendo en la lucha. SERGI ya tiene varias heridas en su cuerpo, pero es muy valiente y sigue peleando bravamente. Sabe que la única manera de vencerlo es utilizando su astucia porque con su fuerza solamente no lo logrará. O-RROR-OSO comienza a sentirse vencedor tratando de acorralar a SERGI. La Princesa LLUVIA teme por la vida de su amado, se toma la cara con sus manos porque no quiere ver lo que sucederá: el final del JUSTICIERO DEL UNIVERSO INMENSO. También el perro se tapa los ojos con sus patitas. LLUVIA está a punto de llorar, abre sus dedos y ve un milagro: SERGI señala algo detrás del ser malo, ¡miren, han abierto el bar! Grita. Cuando O-RROR-OSO se da vuelta por curioso y sediento, rápidamente le abre una herida en una pierna al maligno; este retrocede, tropieza con una piedra galáctica y cae de espalda. SERGI le atraviesa con su láser el brazo y logra que el horripilante ser suelte su espada. Luego coloca la punta de su espada láser en el cuello del ser más malo de todo el Universo. Lo tiene a su merced. Mira a LLUVIA, sabe que lo ha vencido y ahora debe terminar con su horrible vida. La Princesa de todos los Soles Interestelares le ruega que no lo haga, que le perdone la vida, ella no quiere que su amado mate a otro individuo, o lo que sea, por más malo que sea. SERGI, EL JUSTICIERO, le perdona la vida y le ordena al maligno que abra todas las ventanas de LA ESTRELLA NEGRA para que ya no sea más tétrica. Cuando entra el sol por todos lados y el interior de la estrella se ilumina, O-RROR-OSO se desintegra no quedando nada de él. Eso si que SERGI no lo esperaba, pero se pone feliz porque ya no habrá un individuo tan maligno en el Universo Inmenso ni tampoco una ESTRELLA NEGRA símbolo del mal, ahora es LA ESTRELLA QUE MAS BRILLA. El Bien ha triunfado una vez más.

Cuando regresan a casa, dejan a ROBINSON 2 en su planetita porque él es feliz con sus peces sabrosos y cocos. La alegría se desencadena en DÓMUN. Todos sus habitantes festejan con fiestas, manjares y los mejores huesos para DOGX1. Llevan en andas a SERGI porque es un superhéroe, el verdadero JUSTICIERO de todo el espacio estelar: de aquí al infinito.

LIDIA se siente muy orgullosa de su hijo. LLUVIA sabe que estará protegida por su amado héroe de otros malignos que seguramente llegarán, porque siempre habrá una aventura más para ¡SERGI EL JUSTICIERO DEL UNIVERSO INMENSO!

Fin del episodio.

jueves, 5 de mayo de 2011

Pequeñeces sin títulos 2.

Mis dedos acarician las teclas

imaginando la suavidad de tu piel.

Dibujando palabras dulces

que escuchan tus ojos.


Sólo la luz de mi máquina.

Y mucha paz.

Es todo lo que necesito

para pensar.

En el ventanal impreso

la ciudad de noche.

Sin vida aparente.

Dónde estarás…

es mi pregunta inquieta.

Tu silencio intrigante

por esa sabiduría

que te enseñó el tiempo

es tu simple respuesta.


Tengo suerte.

Veo los colores

de tu aura traviesa.

Allá lejos.

Detrás de esas siluetas

del otro lado del vidrio.

Es tu luz

que moja mi alma.


Veo tus alas desplegarse.

Me envuelves

Me proteges.

Me sorprendes.

Mi ángel.


Es de azúcar.

Bañado de lágrimas dulces.

Caídas de la nube que descansa en tu cielo.

Dibujado por manos hacedoras del tiempo.

Amado en tus sueños.

Castigado en la vida.


Es de azúcar.

Tiene el cielo ganado.

Lo sabe mi alma impaciente

que no olvida esa luz de tus ojos llorosos.

Tu andar suave delante de mi

y tu sonrisa tierna de sabia mujer.


Es de azúcar.

Nunca más verdadero.

Lo aprendí con sólo mirarte.

Lo sentí con sólo amarte.